El BOTOX y la Campaña de la Coalición Europea para la supresión de los Experimentos con Animales, ECEAE.

La ECEAE  entrega 164.770 firmas en Ámsterdam  solicitando a la Agencia Europea de Medicamentos que cese la utilización de animales (ratones) en la elaboración del BOTOX.

30 abril 2023

Redacción. –  Centenares de miles de ratones continúan siendo sometidos cada año, en Europa a los crueles ensayos de Botox. Los test utilizados LD-50 (Dosis letal), siguen realizándose con estos roedores hasta provocarles la muerte, a pesar que, desde hace 12 años puede ser sustituida por métodos alternativos y que, compañías como Allergan, Merz e Ipsen, ya optaron, a partir de 2011, para testar los efectos negativos de la Toxina Botulinica, la sustancia que elabora la bacteria Clostridium botulinum y que tiene aplicaciones tanto médicas como cosméticas. El envenenamiento debido a una dosis excesiva de esta sustancia tiene como consecuencia el botulismo, un padecimiento que comporta una parálisis muscular progresiva que deriva habitualmente en muerte por un fallo en la función respiratoria. No obstante, utilizado en las porciones adecuadas, se emplea como remedio para las afectaciones neurológicas y en el ámbito cosmético es utilizado para reducir temporalmente las arrugas en la cara.

Reunión con la EMA en Ámsterdam

Hace tiempo que la ECEAE (European Coalition to End Animal Experiments), que es un lobby europeo del cual, desde su inicio, forma parte Ong ADDA, presiona a los diferentes estamentos para lograr que se excluya esta prueba con animales, de las regulaciones europeas que todavía lo siguen permitiendo. A las campañas anuales dedicadas específicamente a la “Semana del Botox”, que, han venido sucediéndose y denunciando esta situación durante los últimos, se ha sumado la cantidad de 164.770 firmas. Otra acción que muestra claramente la oposición ciudadana a la continuidad de unos experimentos absolutamente innecesarios y crueles.

Ante la falta de decisión por parte de la Farmacopea Europea (EDQM, European Directorate for the Quality of Medicines and Health Care), que es la institución encargada del proceso de validación de los fármacos que se comercializan, para parar definitivamente este proceso, la ECEAE ha recurrido a la Agencia Europea de Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) teniendo lugar una reunión el pasado 20 de abril en su sede de Ámsterdam. En representación a la Coalición Europea, asistió la Dra. Corina Gericke (Doctors Against Animal Experiments, de Alemania), Emeline Gougeon (Pro Anima, Francia) y Jenn Scanell (de la irlandesa Irish Anti Vivisection Society).

En principio, ya ha sido posible lograr el compromiso para que esta petición sea visibilizada y debatida en próximas reuniones. La EMA lo introducirá en su agenda en el mes de mayo dentro del contexto de la búsqueda de sistemas alternativos que reduzcan la utilización de animales. Su gran influencia puede ser el motor de cambios más estructurales que han de hacer posible avanzar, finalmente, hacia la plena supresión de los experimentos de toxicidad tan crueles y dolorosos para los animales.

Cifras estimadas

La falta de transparencia no permite, todavía, hacer un cálculo preciso del número exacto de animales que se usan en las pruebas del Botox: ni reportar aquellas que están vinculadas de forma directa con ensayos de regulación para cosmética. Se estima, sin embargo, que en Europa se realizan unas 500.000 pruebas anuales para el Botox. Irlanda encabeza la cruel clasificación con 82.000 experimentos llevados a cabo en el año 2021. En España se calcula que se usaron durante las mismas fechas alrededor de 23.000 ensayos destinados a probar la dosis de toxina botulínica.

ENLACES

Informe completo sobre el uso de animales con fines científicos en la Unión Europea en 2020: https://circabc.europa.eu/ui/group/8ee3c69a-bccb-4f22-89ca-277e35de7c63/library/10ad28d6-e17e-4367-b459-20883402cfcc/details?download=true

Se mantienen las cifras de experimentación con animales en Europa

La Comisión Europea publica los nuevos datos oficiales que hacen referencia a 2020

18 abril 2023

7.938.064 animales fueron sometidos a ensayos en el 2020 dentro del marco comunitario. La cifra es más baja que en el 2019 (8.579.439 sin contar al Reino Unido), sin embargo el tema tiene trampa y algunos matices. De entrada, este informe, publicado por primera vez en primavera, se refiere a un año marcado por las restricciones, en que parte de la actividad, también la de los laboratorios, fue distinta. Asimismo el documento deja aparte al Reino Unido, que precisamente en 2020 oficializó el Brexit y mantiene desde entonces un estatus diferente fuera de la Unión. La estadística lanzada el pasado 31 de marzo, por lo tanto, cuenta solo lo que han reportado los actuales 27 estados miembro más Noruega. El país escandinavo no integra la Unión pero comparte actividades y campañas dentro del Espacio Económico Europeo.

Igualmente se ha de ver que la presentación de datos ha contado con variables diferentes a lo largo de los años, cosa que hace muy difícil su comparación. En los primeros reportes de la década de los 90 los países que integraban la Unión Europea eran 12, y a medida que se progresaba en las publicaciones iban aumentando paulatinamente. Los animales no usados en experimentos pero empleados para crear y mantener líneas genéticas de ensayos, comenzaron solo a incluirse en 2018. Y por si esto fuera poco los informes hasta 2017 tuvieron carácter trianual.

Otra cosa que cabe diferenciar es la cifra de “animales empleados” o de “usos”. El primer término es claro, y el segundo incluye las veces distintas que un mismo individuo se utiliza reiteradamente para experimentos. Como hay muchos animales que repiten, y que son de esta manera sometidos a sufrimientos mayores, la segunda cifra será siempre superior a la primera. En este caso concreto, si decimos que se emplearon 7.938.064  animales en 2020, debemos tener en cuenta que el número de usos, que también desglosa la estadística, fue al final de 8.753.304.

Datos generales

Añadiendo esto y teniendo en consideración que en el presente año dejan de sumarse los muchos experimentos realizados en el Reino Unido, que en el 2019 fueron un total de 2.304.461, no se puede hablar de un decremento, sino más bien de una estabilización que tiende muy tímidamente hacia la baja. Y el papel de España sigue siendo preocupante. Es el cuarto país en usos de animales (732.831) solo por detrás de las cifras que emanan de Alemania (1.897.640), Francia (1.643.787) y de Noruega (1.422.041). Ocupa también la cuarta posición en la utilización de monos. Fueron en total 475, por los 3.996 de Francia, los 2.031 de Alemania y los 504 que se emplearon en Italia. Sometió también a pruebas de laboratorio a 789 perros del conjunto de 14.096 usados en Europa. 

Por lo que hace referencia al daño ocasionado a los distintos individuos no se está muy cerca del “Refine” que indican las 3R que manda la Directiva 2010/63/UE. Todavía aquello leve no supone mayoría. Un 37% de animales siguen sufriendo unas consecuencias moderadas, un 10% severas y un 4% no se recupera.

Y en términos generales la investigación de base continúa suponiendo en objetivos la parte mayoritaria (38%), seguida de cerca por las pruebas de ciencia aplicada (29%) y las que sirven meramente a la regulación (16%). En cuanto a los tipos de animales los ratones (48,9%) y los peces (27,6%) siguen en cabeza, mientras que los cefalópodos notaron un descenso originado muy probablemente por las circunstancias de confinamiento.  

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Nueva alternativa al Test de Draize

El ensayo de irritación ocular en conejos podrá sustituirse por un estándar alternativo en 2 años.

20 marzo 2023

Foto: Cruelty Free Europe

El Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania finanza desde 2020 un proyecto muy prometedor. Se trata del ImAi “Validation of an impedance-based eye damage test for determining all GHS categorie”. Una iniciativa que lidera el Centro Translacional de Terapias Regenerativas del Fraunhofer Institute for Silicate Research, con sede en Würzburg (Baviera), y en la que participan asimismo el Instituto de Tecnología Farmacéutica de la Universidad Goethe de Frankfurt y el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos. El objeto del trabajo colaborativo, que se alargará después de su plazo inicial (noviembre de 2020 a marzo de 2023) no es otro que el de dar un paso ya casi definitivo hacia una alternativa más precisa para el Test de Draize.

¿Qué es el test de Draize?

Las sustancias químicas que se hallan sobre todo en productos de limpieza pueden causar daño o irritación a los ojos. Si una gota de ácido o de líquido alcalino, como puede ser un detergente, se escapa por accidente hacia la córnea, esta puede destruir parte del tejido y derivar en perjuicios leves o severos hasta la ceguera. Para impedir estas situaciones, los constituyentes (ingredientes y productos), susceptibles de tener afectación directa en este caso para la visión humana, han de ser probados previamente. El experimento tipo en este campo es el modelo que los toxicólogos John Draize y Jacob Spines, de la Food and Drug Administration (la Administración de Alimentos y Medicamentos americana) patentaron en el 1944. El ensayo, que puede emplearse igualmente para la irritación de la piel, se aplica sobre conejos aunque anteriormente había utilizado también perros.

En su desarrollo se inoculan 0,5 mililitros del compuesto que es objeto de la prueba en el ojo del conejo y se dejan reposar una hora. A partir de allí se va observando si en un plazo máximo de 3 semanas se produce algún tipo de enrojecimiento, inflamación, opacidad, hemorragia o ceguera. En función de aquello reportado se incluye a la sustancia dentro del sistema CLC (Classification and Labelling of Chemicals) entre una de sus tres categorías: daño irreversible (1), daño reversible (2) o químico sin consecuencias (3). Se estima que anualmente en la Unión Europea se realizan unos 800 ensayos de Draize, unas pruebas que involucran a una cifra mayor de animales. En estos procedimientos los conejos sufren por los estropicios que conlleva el propio experimento pero también por su encierre en jaulas individuales y por el estrés que les genera el cúmulo de condiciones antinaturales con las que se les obliga a convivir.  

Novedades del proyecto ImAi

Aunque severas alternativas ya hayan sido investigadas y aplicadas en el campo de irritación ocular, muchas de ellas no permiten todavía discernir exactamente la categoría del daño que causa una sustancia. Se concluye simplemente si estas tienen o no tienen perjuicios para el ojo, pero no la gradación de desperfectos que pueden ocasionar. El nuevo modelo es un tejido cultivado in vitro hecho de células de córnea humana, combinadas con membranas celulares que le confieren su condición de aislante eléctrico. Una propiedad que hace posible mediante espectroscopía de impedancia (resistencia eléctrica) calcular la fortaleza del tejido y ver en qué medida sufre daños después de la aplicación del ingrediente que se quiere comprobar. Cuanto mayor sea el perjuicio que se cause a las distintas células más baja será su resistencia eléctrica.

El procedimiento aparte, no es destructivo, y permite predecir también el plazo de recuperación del tejido. El nuevo sistema llega ahora a su última fase de validación, en la cual se van a contrastar los resultados obtenidos en los distintos laboratorios. Cada uno aplicará 30 sustancias tipo al método de ensayo. Si las conclusiones no difieren se constatará que el criterio ya mencionado es válido y que puede ser desarrollado y adoptado a nivel internacional. Se prevé que en un plazo de 2-3 años, y en constante colaboración con la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) el invento pase a ser ya nueva guía para emplearse a escala planetaria y evite, de este modo, un sufrimiento inútil a cientos de miles de animales indefensos.

     

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En Estados Unidos ya no son obligatorios los ensayos animales para validar nuevos medicamentos

Una reciente ley abre la puerta para aprobar fármacos a través de los métodos alternativos.

18 enero 2023

Redacción.- La FDA, la Agencia norteamericana de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration), aprobó una nueva normativa, que quedó sellada y firmada, junto con otras renovaciones legislativas, por el presidente del país, Joe Biden, a finales de diciembre en el Senado. Esta nueva legislación, largamente solicitada por las organizaciones que defienden el respeto y bienestar de los animales, sustituye a la anterior normativa en vigor desde 1938.

Con la aprobación de este nuevo redactado se faculta al organismo gubernamental a prescindir de la obligatoriedad de las pruebas previas con animales que, bajo la etiqueta de mayor “seguridad y eficacia” se ha venido aplicando desde hace 84 años. Con esta nueva decisión se modifica el antiguo procedimiento y se abren amplias posibilidades para otros nuevos métodos científicos disponibles liberados de la rutinaria crueldad.

Aun no siendo obligatorio, la nueva legislación hacia la transición de los métodos sustitutivos sin animales, es una resolución histórica y un cambio en la regulación científica que permite, a partir de su aprobación, la opción de comercializar fármacos a través de las nuevas y más predictivas tecnologías sin la obligada implicación de los animales.

Un referente para Europa

Mientras la Unión Europea todavía exige, en una cuarta parte de los casos, emplear animales antes de poder probar, en los ensayos previos, cualquier nuevo medicamento  con pacientes y personas voluntarias, Estados Unidos ha dado un histórico y progresista paso que puede servir de referente a las nuevas solicitudes que, el propio Parlamento europeo ya dirigió a la Comisión en septiembre del 2021 con el mandato de trazar una hoja de ruta con objetivos y medidas bien concretas orientadas a suprimir los experimentos con animales.                                              

Los grupos animalistas y las coaliciones a las cuales pertenece Ong ADDA (Cruelty Free Europe y la European Coalition to End Animal Experiments), junto a otras destacadas entidades europeas, pondrán de relieve el significado de este cambio de paradigma aprobado en los EE.UU.  Se avecinan posibles modificaciones positivas en lo referente a la regulación de productos químicos, una reiterada demanda ahora también reforzada por la exitosa ECI (Iniciativa Ciudadana Europea de Cosméticos) en la que han trabajado los grupos animalistas de los 27 países miembros de la UE para lograr cambios en las leyes que siguen vigentes desde el 2013.

Éxito para animales, industria y salud humana

Los estudios más recientes han determinado que en un 92% el número de fármacos probados en los animales, han fallado a posteriori en pruebas clínicas humanas. El alto índice de fracasos ha sido constatado por los efectos tóxicos o secundarios que no pudieron se constatados durante las pruebas de laboratorio, en las especies de animales utilizadas que tienen una fisiología tan diversa y distinta a la humana. A ello, se le suma el hecho de que una parte de este 8% que logra ser aprobado, recetado y comercializado deba, finalmente, después de su consumo ser retirado del mercado por sus efectos adversos.

En contraste a estos resultados derivados de las pruebas con animales se destacan positivamente las pruebas efectuadas con organoides, modelos 3D o cultivos, en los cuales se ha llegado a reportar una eficiencia del 87% en el diagnóstico de la toxicidad de una sustancia.

En esta misma tendencia figura el hecho de que, en reiteradas ocasiones, diversas empresas de la misma industria farmacéutica, manifiesten su queja por el innecesario coste económico que les suponen los ensayos que todavía, en la actualidad, se exigen en Europa y gran parte del mundo, con al menos dos especies de animales, antes de lanzar cualquier nuevo producto al mercado.

Frente a tanta crueldad inútil, el dinero, el sufrimiento y un aumento en la calidad de la salud humana están en juego. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) recopila las estadísticas que incluyen los experimentos realizados sobre gatos, perros, cerdos, hámsteres u ovejas, excluyendo de los datos precisamente a los animales más utilizados como son las ratas y los ratones. A pesar de esta omisión de datos, se estima que Estados Unidos emplea cada año a más de 50 millones de animales para sus ensayos. Sin duda su nueva regulación abre una nueva puerta a la esperanza.  

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Novísimo premio público en España para el fomento de las alternativas a la experimentación con animales

El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 abrirá un concurso anual con dotaciones de 60.000 y 40.000 euros.

15 enero 2023

J. G.- En contraste con lo que ya aplican los Gobiernos en otros países miembros de la U.E, o de aquello que, en Italia especialmente, se fomenta desde algunas universidades, en un marco general comunitario cada vez más favorable al reemplazo y a la innovación, no existía todavía en España ninguna herramienta para difundir los métodos sin animales empleados para la investigación. Dicha circunstancia acaba de cambiar. Lo hace en forma reducida si lo comparamos con lo que ya existe en otros sitios, pero significa un paso enorme si se tiene en perspectiva que es pionero y que abre alentadoras esperanzas para una fructífera futura multiplicación.

El 23 de diciembre, el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, aprobó la Orden DSA/1360/2022, por la cual se establecen las bases reguladoras de estos nuevos galardones destinados a reconocer a los proyectos más innovadores en experimentación alternativa. Un edicto publicado el 6 de enero en el BOE, el Boletín Oficial del Estado que entró ya en vigor y por lo tanto rige desde el día 7 del presente mes.

Dotación y bases

Sin fecha concreta todavía para este concurso público que se financiará a partir de fondos derivados de los Presupuestos Generales del Estado, debe publicarse durante este nuevo año, la convocatoria que será la primera, se publicitará por diferentes medios y se podrá consultar a través de la sede digital del Ministerio. Podrán presentarse tanto las empresas como las personas, que ya estén desarrollando o hayan concluido un plan innovador y eficiente de investigación alternativo. Un proyecto que ha de ser totalmente sin animales, o que de manera especial, cuente con un diseño preciso para reducir su número y su sufrimiento. La filosofía pues se enmarca en el famoso principio de las Tres Erres (Replace, Reduce, Refine: Reemplazar, Reducir y Refinar) formulado en 1959 por los biólogos ingleses William Russel y Rex Burch en su libro “The Principle of Humane Experimental Technique”. Una máxima erigida como base de las distintas reclamaciones y plasmada en las recientes leyes redactadas como la que rige en la materia a nivel europeo, la Directiva 2010/63/UE, relativa a la protección de los animales utilizados para fines científicos.

Mediante un jurado presidido por el titular de la Dirección General de los Derechos de los Animales, e integrado por  tres profesores universitarios de comprobado prestigio y distinguido en el ámbito de la investigación, se valorarán en igualdad de condiciones las propuestas recibidas. De esta deliberación saldrá un primer premio dotado con 60.000 euros, un segundo de 40.000 y algunas menciones honoríficas, si es necesario, para poner de relieve el mérito de los planteamientos de otros concursantes que, no obstante, no serán retribuidos. El jurado, asimismo, guarda la capacidad de declarar desierto el galardón y también de designar a más de un proyecto para alguna de las dotaciones. La entrega tendrá lugar en una gala presencial organizada y difundida por el mismo ente administrativo.

Sistema de puntuación

Quienes opten tendrán tiempo suficiente, tres meses exactos a partir de la publicación del premio, para presentar los documentos requeridos: la solicitud de la inscripción cumplimentada, el currículo profesional en formato europeo, y la memoria explicativa del proyecto, que ha de incluir resumen, objetivos, metodología, experiencia de los investigadores y también aquellos documentos relativos que se consideren de interés. Se ponderará con mayor nota, 30 puntos, el impacto que tendrá la nueva práctica para el reemplazo (20 puntos), el refinamiento (5) y la reducción (5). También se valorará la innovación que aporte (25 puntos), la viabilidad y aplicabilidad del nuevo método alternativo (20), la calidad científico-técnica del mismo (15), y la experiencia del solicitante o del equipo de investigación (10). Cabe hacer memoria que en España cada año se usan más de 800.000 animales, entre los cuales roedores, peces, gatos, perros, conejos, cobayas, monos o hurones, en experimentación regulatoria de productos comerciales, o para indagar comportamientos, medicinas, armas o algunas enfermedades. El fomento de los métodos alternativos, como lo son organoides, órganos en chip, cultivos celulares o modelos computacionales, ya muy avanzados pero aún muy poco conocidos, es crucial  para frenar la inercia secular del uso innecesario de otros seres en ensayos que provocan un gran sufrimiento y también lo es para el progreso de la ciencia y la mejora en la salud humana.

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Paso adelante en la investigación con organoides para combatir enfermedades cerebrales

Investigadores del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla demuestran que estos modelos son más eficaces y prácticos que los tests con animales.

1 enero 2023

Los cultivos celulares pueden reemplazar la mayoría de aquellos ensayos que se desarrollan todavía en animales. Es una constatación tratada ya ampliamente en este blog, pues su estudio y crecimiento ha resultado exponencial dentro del mundo de la biomedicina los últimos años. Los avances, sin embargo, se suceden día tras día, y progresivamente se hace más urgente y evidente la necesidad de dejar de infligir un sufrimiento absurdo a otras especies.

Esta vez la positiva y esperanzadora novedad provino de un equipo de investigadores andaluces de la Red de Diseño y Traslación de Terapias Avanzadas, en cooperación con el grupo de Neurociencia Aplicada del Instituto de Biomedicina de Sevilla. Los científicos han diseñado, a partir de un banco de células madre pluripotentes, aquellas que tienen la capacidad de convertirse en otras semejantes o en tejidos específicos, organoides cerebrales que han servido como base para poder ensayar terapias novedosas en la cura de ciertas enfermedades. En un tiempo de entre uno y dos meses, estos cultivos in vitro se han tornado en diminutos órganos, con tejidos diferentes identificados, que cumplen perfectamente las mismas funciones que a mayor escala desempeñan los presentes en el cerebro de un ser humano.

Modelo perfecto para la investigación

Es el primer paso para investigar nuevas terapias. Los nuevos minitejidos servirán de base viva y en 3 dimensiones para probar la eficacia de nuevos medicamentos o remedios avanzados. Son minicerebros que además han sido elaborados sin infligir sufrimiento alguno a ningún animal, y que son perfectamente comparables con los de cualquier humano y hasta tienen la capacidad de poder ser en poco tiempo personalizados. Los minicerebros diseñados en Sevilla han demostrado ser, a parte, eficaces de igual forma o hasta más que los roedores, especialmente ratones, que suelen usarse para comprobar la viabilidad y la seguridad de tratamientos contra las enfermedades neurológicas. Se trata en definitiva de moldes más rápidos, sencillos, y específicos, que pueden acelerar los tratamientos y dar pasos de gigante para mejorar nuestra salud, y servir de fundamento en la batalla contra graves afecciones como el cáncer o el alzheimer. Es el resultado de este nuevo estudio, publicado en un número especial de la Revista Animals que se centra únicamente en casos de biomedicina alternativos a la clásica investigación con animales.  

Medicina regenerativa sin sufrimiento animal

Otra vez, enésima en el mundo de la biomedicina, vuelve a concluir la ciencia que cualquier especie viva es poco comparable con un ser humano, y que por muchos retoques, inyecciones y cambios de genes, un ratón, un hurón o un conejo disponen de una anatomía y un metabolismo que funcionan con pautas muy diferentes a aquellas que rigen en una persona. Concluir y trasladar pues las reacciones que suceden en el cuerpo de estos animales hacia un escenario clínico futuro humano es poco menos que una lotería o una imprecisión mayúscula.

La importancia que acarrean las terapias en la medicina regenerativa hacen de este nuevo estudio una pieza básica y crucial para avanzar. Se trata de un mundo aún con múltiples interrogantes que va acaparando progresivamente el interés a causa de su enorme potencialidad y funcionalidad. Afecciones que no tienen un remedio todavía, pueden reducir sus consecuencias o sanarse por completo introduciendo al organismo células embrionarias (las que tiene un embrión originario a los pocos días de su formación) o células madre adultas programadas para poder convertirse en otras que sirvan para regenerar tejidos que han sido dañados.

Estas grandes posibilidades van ceñidas, no obstante, a otros riesgos que hay que comprobar con anterioridad. Por este motivo las autoridades requieren de ensayos de regulación con tal de cerciorarse de que estos tratamientos no conllevarán efectos secundarios ni inmunológicos adversos. Estas pruebas, hasta ahora, se han venido realizando mayormente en ratones inducidos con alteraciones específicas, hecho que provoca ya de entrada un sufrimiento inherente a estos animales que suelen tener por ende, y científicamente hablando, un fin trágico e innecesario. Además de ser más rápidos y comparables, los innovadores organoides cerebrales pueden sustituir de ahora en adelante el sufrimiento de miles de especies inocentes.           

Enlace de interés: Artículo científico sobre la investigación publicado en la revista “Animals”. Leer artículo aquí

Estudiantes de la Universidad de Estrasburgo se niegan a trabajar con hámsteres

Los estudiantes piden evitar el uso de animales si no es imprescindible, limitar su utilización en el ámbito académico y evitar sus sufrimientos

14 diciembre 2022

No experimentar con los animales si no es necesario, aunque sea con fines académicos. Es la queja de algunos de los estudiantes del Máster en Ecofisiología, Ecología y Etología de la Universidad de Estrasburgo, que se han negado a realizar trabajos prácticos con hámsteres en este primer trimestre. Todos ellos alegan razones éticas.

El detonante fue una de las prácticas, programa para el 8 de septiembre. Esta consistía en colocar una sonda en el abdomen de los hámsteres para poder registrar la temperatura de forma continua. “Tuvimos que rasurar y desinfectar al animal, el encargado hizo la incisión, luego instalamos el sensor, cosimos la carne y colocamos las grapas”, explica a Le Monde uno de los estudiantes.

“Seis semanas después, los hámsteres se asfixian con CO2. Los abrimos, recuperamos las sondas para obtener los datos, pesamos los testículos y tomamos el tejido adiposo pardo que analizaremos durante otros dos TP haciendo PCR. Pero no hicimos nada de eso: el responsable se negó a dejarnos continuar si no habíamos puesto las sondas”, sigue otro de los alumnos implicados.

En concreto, siete de los veintidós inscritos no quisieron completar el trabajo de ecofisiología. Alegaban razones éticas, que no fueron atendidas por el profesor, que de inmediato les anunció que, si no realizaban la práctica, suspenderían esa parte de la asignatura.

Los alumnos piden aplicar la ‘regla de las tres r’: reemplazar, reducir, refinar. En otras palabras, evitar el uso de animales si no es imprescindible, limitar su utilización en el ámbito académico y evitar sus sufrimientos. Ellos creen que matar un hámster “no se justifica por consideraciones científicas”.

Seguir leyendo noticia aquí

Fuente de informació: La Vanguardia

Una destacada investigación consigue minimizar el cáncer a partir de organoides

Un estudio del Instituto de Investigación Biomèdica de Barcelona halla por medio de métodos alternativos, un anticuerpo que actúa de manera específica contra la expansión de los tumores.

3 mayo 2022

Organoides humanos (Foto: iStock)

J.G.- Después de ocho años de investigación un equipo multidisciplinar liderado por el doctor Eduard Batlle, responsable del laboratorio de cáncer colorectal del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona, ha encontrado el anticuerpo específico que actúa eficazmente contra las células madre tumorales en procesos cancerígenos de esófago, cabeza, cuello y estómago. La novedad es que lo ha hecho a través de un biobanco de 500 organoides, diminutos mini-órganos derivados de células de pacientes cultivadas in vitro. Esto indica, por lo tanto, que se han logrado una vez más resultados relevantes en la medicina sin valerse de animales como método primario.   

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Cancer el pasado 25 de abril, es parte de un esfuerzo de cooperación internacional, realizado en conjunto con la compañía holandesa MERUS, que se encarga ahora de extrapolar las conclusiones a través de ensayos clínicos humanos. De momento ya ha realizado 7, y todos ellos muestran sin ninguna excepción la completa o parcial reducción de los tumores en pacientes afectados, que tienen edades comprendidas entre los 55 y los 70 años. La metástasi, la expansión de células cancerosas hacia otros órganos, también se ha evitado en el conjunto de ellos. La investigación ha contado igualmente con el apoyo de: el Institut d’Oncologia de la Vall d’Hebron, el Institut Català d’Oncologia, el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge y de la empresa catalana Xenopat.   

Las pruebas con animales

Para ver si un anticuerpo que es, en esencia, una proteína fabricada por el sistema inmunológico, se adhiere, funciona ante un patógeno (virus o bacteria) determinado u otra célula defectuosa del propio organismo, la “ciencia” se ha valido hasta ahora de animales,  sobretodo de ratones. Algunos son forzados a una modificación genética, para predisponerlos a que puedan padecer la enfermedad que quiere investigarse. Otros son directamente inyectados con el cuerpo extraño que es objeto del estudio, que puede provocarles leves o severas consecuencias y efectos secundarios. Ocurre que el metabolismo, la fisiología, de un pequeño roedor, dista mucho de la humana pues las reacciones que acontecen en su cuerpo son difícilmente extrapolables a nosotros. La inercia, la comodidad o la exigencia de pruebas regulatorias hechas mediante animales son las causas de que esta metodología, cruel e ineficaz, siga siendo mayoritaria en nuestros días.

El proceso alternativo

Sin embargo, la experimentación con organoides, y en especial en el terreno de la medicina oncológica, ya se abre camino a pasos agigantados. El bio-banco del Institut de Recerca Biomèdica, consta de más de 500 mini-órganos derivados tanto de pacientes sanos como de otros ya enfermos o afectados por tumores. Y es precisamente aquí, sobre dichos tejidos cancerosos, que se ha usado en esta ocasión el método de prueba-error para ver a lo largo de una primera fase, qué anticuerpos se unían a las proteínas de las células madre tumorales, aquellas que cuentan con el potencial de propagar internamente el tumor. Una vez halladas las sustancias del sistema inmune con capacidad para destruir la acción base del cáncer, se ha tenido especial cuidado en identificar cuáles de ellas no causaban: ni efectos secundarios, ni toxicidad, ni dañaban, mucho menos, a las células benignas.

Resultado: una nueva proteína que en caso de superar la fase clínica en humanos puede distribuirse como fármaco adecuado para combatir tipos de cáncer de distinto origen. El nuevo anticuerpo ha sido bautizado como MCLA-158, y lleva el nombre comercial de Petosemtamab. Este hallazgo tiene una gran importancia no únicamente para evitar la innecesaria crueldad hacia los animales, sino también por el avance tan significativo que supone para la ciencia y la salud humana, en conjunto, todo ello de un valor incalculable .           

Enlace de interés:

Artículo: Nature Cancer (25 abril 2022)

En las posteriores aplicaciones clínicas en los humanos, fallan un 92 % de los medicamentos que han sido previamente testados con animales.

Un reciente estudio de BIO (Biotechnology Innovation Organisation) actualiza los datos al respecto, que son ahora un 2% más preocupantes que en el año 2016.

16 noviembre 2021

J.G.- Los nuevos fármacos o remedios que salen al mercado tienen que superar una serie de pasos reglamentarios antes de poder ser comercializados. Según su naturaleza y las normas existentes deben superar  las pruebas de seguridad, en relación a su eficacia y su toxicidad o a los posibles efectos secundarios que conlleven. El proceso se divide en dos estadios bien diferenciados. El primero, una fase preclínica, donde principalmente son los animales y más concretamente los ratones, los monos, las ratas y los perros, los que sirven como material para ensayos y que derivan en afectaciones graves, agudos sufrimientos e incluso su muerte. En el segundo, unos pocos humanos son seleccionados para confirmar los resultados positivos obtenidos en la fase anterior.

Un estudio actualizado indica ahora que el 92% de las pruebas de esta segunda fase, simplemente fracasan. Resulta que, solo un 7,9% de las conclusiones extraídas de las pruebas que mayormente se realizan todavía en animales son verificadas y por lo tanto extrapolables cuando son investigadas en un cuerpo humano. Los fármacos urológicos son los que presentan la más alta tasa de error, ya que sólo un 3,6% de ellos consiguen ser aprobados. En esa fallida clasificación le siguen, con promedios bajísimos de validación, los medicamentos y remedios destinados a afectaciones cardiovasculares (5%), oncológicas (5%) y neurológicas (6%). El informe calcula además que el proceso de regulación de un nuevo medicamento se alarga, por término medio, unos 10 años y medio.

Son los datos extraídos de un nuevo análisis (Clinical Development Success Rates and Contributing Factors 2011 – 2020) que ha llevado a cabo este año la Biotechnology Innovation Organisation, asociación con sede en Washington que representa a empresas, instituciones y centros de enseñanza relacionados con la biotecnología. Este lobby, claramente enfocado a la investigación en nuevos métodos, comprende en su mayoría a compañías estadounidenses, pero también a otras de hasta 30 países distintos, entre los cuales India, Holanda, Irlanda, Canadá, China, Suiza o Francia. El informe, que se puede consultar en el enlace adjunto, hace referencia a los datos del período 2011-2020 y llega 5 años después del último, que en 2016 recogía las cifras relativas a la década que va de 2006 a 2015. Y sí, pues la tasa de fallo general ha aumentado casi un 2% a pesar del avance en el conocimiento de nuevas herramientas biotecnológicas. En el año 2016, el error se calculaba en un 90,4%, mientras que este año 2021 se eleva hasta el 92,1%.

Aparte del maltrato y de la falta de respeto general que representan los experimentos con los animales, se constata una vez más que apenas sirven esos para investigar, ni menos para detectar  afectaciones y reacciones futuras de sustancias concretas dentro del metabolismo humano. La nueva resolución europea adoptada el pasado 16 de septiembre para establecer un Plan de Acción con el objetivo de avanzar hacia una ciencia más fiable y libre de crueldad, debería servir para corregir definitivamente estos datos constatados.

Enlace al resumen del informe y al link para acceder a la totalidad del contenido:

https://www.bio.org/blogs/how-long-does-it-take-get-drug-approved

El camino hacia un futuro libre de animales en experimentación

En Occitania un tribunal del municipio de Clarmont e Montferrand (Auvernia-Ródano-Alpes) prohíbe la ampliación de unas instalaciones dedicadas a la cría de perros (Beagles) destinados posteriormente a laboratorios y centros de investigación.

14 noviembre 2021

J.G.- El proyecto de ampliación para un centro de cría de perros de la raza Beagle en el municipio de Gatnat, en la comuna de Clarmont e Montferrand (Clermont – Ferrand, en francés) ha sido anulado por el tribunal administrativo de la región. Este hito fue posible gracias a la insistencia y a los recursos presentados por France Nature Environnement y One Voice, una asociación que, como ADDA, forma parte del lobby de presión europeo Cruelty Free Europe.

El proyecto, liderado por la sociedad americana Marshall Bio Ressources, contemplaba una extensión de sus instalaciones de 3.600 metros cuadrados, que irían destinados a la cría de esta raza de perros que es más dócil y por lo tanto también más manipulable y ampliamente usada en experimentación.

El revés judicial fija un precedente importante. Sin embargo, la empresa, muy cuestionada por otros proyectos que ha venido impulsando en el Reino Unido, tiene vía libre para seguir con su actividad en el recinto actual. One Voice y France Nature Environnement seguirán presionando para acabar con un negocio que para nada sigue los preceptos de la Directiva Europea (Directiva 2010/63/UE) de Reducción, Refinamiento y Sustitución de animales en ensayos científicos y de impulso de los métodos alternativos.

Los Beagles son utilizados para multitud de experimentos. Pruebas de toxicidad (envenenamiento), mutagenicidad (daño genético), teratogenia (defectos de nacimiento), carcinogenicidad (aplicación de sustancias cancerígenas), daño genético embrionario o fetal y toxicocinética (para estudiar la absorción, metabolización, distribución y excreción de sustancias químicas diversas).