Una investigación de “Cruelty Free Internacional” desvela los horribles sufrimientos y los abusos ilegales que sufren los animales en un laboratorio ubicado en España

Las impactantes imágenes de primates, perros, conejos, cerdos, ratas y ratones, muestran el reiterado incumplimiento de la legislación europea y española, para la protección de los animales utilizados para fines experimentales y otros fines científicos.

10 abril 2021

Las imágenes que, Cruelty Free Internacional, ha hecho públicas, denuncian actos deliberados de crueldad y la reiteración de malas prácticas durante los procedimientos de experimentación. Golpes, sacudidas, burlas, hostilidad, insultos, matanza de animales en presencia de sus congéneres, muestran parte de los abusos infligidos, generando mayor nivel de estrés y sufrimiento gratuito añadido, a las ya duras pruebas a las que son sometidos los animales.

VISIONADO DE LAS IMÁGENES DEL VIDEO

La investigación captada con cámaras ocultas el pasado año 2020, ponen en evidencia la falta de garantías, la vulneración de la normativa relacionada con la supervisión, el control e inspección, la formación del personal y las condiciones extremas, que están obligados a soportar los animales en los procesos experimentales y en las instalaciones del laboratorio.

Vivotecnia, empresa subcontratada, ubicada en Madrid, ofrece sus servicios a empresas farmacéuticas y biotecnológicas y realiza estudios de seguridad para la industria cosmética, química y la agroquímica.  

Ong ADDA considera que, a la vista de hechos tan intolerables, que se revelan a través de las impactantes imágenes de la investigación facilitada y hecha pública por CFI, y que coincidiendo con su solicitud, el Gobierno español debe tomar medidas urgentes e inmediatas, abriendo una investigación oficial e independiente, suspendiendo la licencia de actividad de las instalaciones en España de la empresa Vivotecnia y procediendo al cierre cautelar de la misma.

Asimismo, se solicita a la UE la urgente necesidad de una revisión de la Directiva Europea, obligando a cumplir, con mayor celeridad y de forma rigurosa, los principios que emanan y regulan la actual Directiva (2010/63 UE) en relación a implementar las estrategias para sustituir la utilización de animales por métodos alternativos, más rigurosos y científicos, con resultados más fiables en relación a la seguridad y efectividad, y mucho más éticos y humanitarios.

UN 71 % de LA CIUDADANIA ESPAÑOLA CONTRARIA A LA EXPERIMENTACIÓN Y A FAVOR DEL CAMBIO.

Los resultados de la encuesta realizada en junio de 2019, por la consultoría “Savant ComRes” en doce estados miembros de la UE, entre ellos España, dejaron constancia del rechazo de la ciudadanía de que se siga experimentando con animales apelando al cambio de esta metodología. También en un porcentaje del 72% se mostraron de acuerdo para que la UE invierta más recursos en el desarrollo de métodos alternativos.

No obstante, se da la lamentable circunstancia de que, al contrario de otros países europeos España no invierte recursos en la investigación y creación de estos ensayos. Sin embargo, la empresa Vivotecnia si ha recibido financiación por parte del Gobierno de España.

Por todo ello pedimos tu colaboración para detener este sufrimiento.

APOYA, FIRMA Y COMPARTE ESTA PETICIÓN: CERRAR VIVOTECNIA AHORA


Más información: Cruelty Free International

400.000 ratones siguen muriendo cada año en Europa en los test letales de Botox

La ECEAE (Coalición Europea para poner fin a los Experimentos con Animales) representada en España por Ong ADDA, hace un llamamiento a presionar de manera especial la empresa suiza Sloan Pharma, que el 2019 realizó un mínimo de 46.800 tests.

Del 29 de junio al 4 de julio tendrá lugar por octavo año consecutivo en Europa una Semana de Acción para pedir la supresión total de estas crueles pruebas de toxicidad.

El Botox es el nombre común adaptado que recibe la toxina botulínica, un veneno producido por la bacteria Clostridium botulinum. Se trata de uno de los venenos naturales más poderosos, que puede desarrollarse en alimentos, especialmente carne, en mal estado, y que puede ser letal en el ser humano en muy bajas proporciones (70 picogramos). La también llamada «botulina» tiene la particularidad de inhibir la producción de acetilcolina, un neurotransmisor que se libera en la unión entre los nervios periféricos y los músculos y que posibilita la contracción muscular. Precisamente por este grave efecto disruptor nervioso ha sido estudiada y es prohibida por la Convención de Ginebra como arma química de destrucción masiva, y es empleada desde 1977 también con fines clínicos. En un 57% de los casos es usada para tratar afecciones nerviosas o musculares diversas, como es el caso de distonías cervicales, tortícolis, estrabismo o, entre otros, el síndrome de Tourette. A partir de los años 80, su uso se ha extendido y generalizado también en tratamientos estéticos. La botulina relaja los músculos faciales e impide durante un tiempo limitado (3 a 6 meses), período necesario para que el cuerpo repare las terminaciones nerviosas dañadas, la aparición de arrugas. Superado este tiempo hay que suministrar otra pequeña dosis de veneno diluida con agua si el paciente quiere seguir disfrutando del mismo efecto estético en la piel.

Para testar el producto, como tantas otras veces y sin que sea necesario, detrás están los animales. Sin que la Unión Europea haya regulado aún ninguna prohibición, varias empresas farmacéuticas compran el veneno a compañías productoras y lo testan antes de comercializarlo para impedir efectos fatales en las personas derivados de posibles sesgos en el proceso industrial de fabricación. La prueba, llamada DL50 (dosis letal) tradicionalmente, se hace suministrando varias dosis de veneno a un centenar de ratones. Se les inyecta la sustancia en el abdomen, lo que durante tres días les produce un sufrimiento consciente terrible (asfixia, paralización y pérdida de visión). Se repite el experimento hasta que mueren el 50% de los animales. Se determina entonces que la dosis es letal, umbral que sirve como baremo para su exportación. Los ratones supervivientes, convalecientes, son a menudo degollados o eliminados mediante gas, dióxido de carbono, para acabar, de manera paradójica, con su largo sufrimiento.

En 2011, la compañía americana Allergan recibió la licencia para realizar, a escala europea, los tests de Botox mediante cultivos de células humanas, un método más rápido, más eficaz, y evidentemente más ético. Desde entonces, otras grandes multinacionales como Merz o Ipsen, 2015 y 2018 respectivamente, lo han incluido también en sus prácticas. Aunque se calcula que Allergan y Merz han reducido entre un 80 y un 90% su uso de animales en los tests, no hay cifras concretas de Ipsen, y en cualquier caso, todas ellas siguen todavía, aunque sea en porcentaje más bajo, realizando las pruebas letales en ratones, sobre todo para la comercialización de toxina botulínica fuera de la Unión Europea.

Con motivo de la aprobación de este primer método alternativo, la ECEAE, la Coalición Europea que lucha para poner fin a la Experimentación con Animales, organiza cada año una semana de acción y concienciación que este 2020 tendrá lugar entre el 29 de junio y el 4 de julio. La reclamación principal se focaliza este año en la empresa Sloan Pharma. Esta compañía, con sede en Suiza y Luxemburgo, compra y comercializa un preparado de botulina tipo B llamado Neurobloc, suministrado por la firma japonesa ESAI. El año 2019 Sloan Pharma recibió la licencia para conducir un total de 46.800 tests letales (LD50) en ratones. La compañía ha asegurado recientemente que está desarrollando un método alternativo para la experimentación, sin embargo, nadie todavía públicamente no tiene ninguna evidencia de ello. El ECEAE ha elaborado una petición para pedir urgencia en la aplicación de esta alternativa y, antes de que pueda hacerse efectiva, la retirada de Neurobloc del mercado y la extinción del consecuente maltrato de animales. La petición se extiende a todas las demás empresas que aún causan, según las últimas estimaciones, la muerte y el sufrimiento severo anual de 400.000 ratones sólo en Europa.

Ong ADDA -Junio 2020