Sentencia favorable de la U.E. en contra de la experimentación con animales

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea falla a favor de la empresa Esso Raffinage, que había presentado un plan para realizar tests de toxicidad mediante métodos alternativos

26 enero 2021

La sentencia del tribunal de Justicia de la UE, ha absuelto, en este caso a los conejos de ser sometidos a la crueldad de la experimentación.

Redacción.- Precedente jurídico de elevada importancia para el bienestar de los animales. En uno de los muchos casos en litigio entre la ECHA, la Agencia Europea de Químicos, y las compañías, obligadas a seguir los protocolos establecidos para poder comercializar sus productos, ha habido un desenlace positivo después de más de un año. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea sentencia finalmente que la empresa occitana ESSO Raffinage, ubicada cerca de Marsella, no está obligada a realizar unas pruebas de toxicidad requeridas utilizando a animales.

La compañía, filial de la importante Exxon Mobil, dedicada a la refinería de petróleo, debía llevar a cabo unas pruebas para comprobar la toxicidad prenatal de una sustancia utilizada que no había sido evaluada hasta el momento. Este procedimiento entra dentro de la normativa estricta de control que están obligados a pasar todos aquellos nuevos elementos químicos que son vendidos como producto final o que son utilizados durante el proceso de elaboración. Dicho protocolo está recogido en el reglamento REACH, que entró en vigor hace ya casi 14 años, concretamente el 1 de junio de 2007. La ECHA ordenó a ESSO Raffinage que la evaluación debía hacerse mediante la experimentación con conejos. La empresa alegó que podía hacerlo y de manera más precisa mediante métodos alternativos. La Agencia Europea de Químicos, sin embargo, argumentó que la decisión ya había sido tomada y mandó una declaración de incumplimiento al Gobierno Francés. La compañía, con sede en el Departamento de Bocas del Ródano, recurrió el caso al Tribunal General, antiguamente conocido como Tribunal de Primera Instancia Europeo, y de allí la discusión se elevó al Tribunal de Justicia.

La sentencia, en la que también participó como parte interesada la ECEAE (La Coalición Europea para Acabar con los Experimentos con Animales, de la cual Ong ADDA forma parte) es clara: prevalece el principio legal expuesto en el reglamento REACH, que dice que los animales sólo deben utilizarse para el test de productos como último recurso y cuando no haya alternativas validadas al respecto para hacerlo. El edicto judicial también subraya que este principio debe cumplirse aun cuando, como en este caso, la ECHA ya ha dictado una orden de procedimiento. Cabe destacar que la Agencia Europea de Químicos validó positivamente la idoneidad de los métodos alternativos propuestos por la empresa, pero que por causa de los protocolos y la inercia de la tradición, la aprobación no fue en su momento, ni tan sólo, tomada en consideración. La importancia de esa decisión judicial es que esta ignorancia no podrá, de ahora en adelante y ya bajo mandato legal, volver a producirse. Las declaraciones del Abogado General del caso fueron claras “someter a los animales a experimentación y sufrimientos conociendo la propuesta alternativa de la empresa hubiera sido devastador”. Katy Taylor, directora de Ciencia de Cruelty FreeInternational, que intervino en las deliberaciones como miembro aún de ECEAE, certificó por su parte la importancia que tiene esta sentencia para crear un precedente de respeto y cumplimiento del reglamento REACH en todas sus fases, y dejó claro que “la decisión afectará y será de cumplimiento así mismo para el Reino Unido, a pesar de su proceso de separación respecto de la Unión Europea”.

Primer premio Geoffrey Deckers a la organización bosniana Eco Veg Animals

El galardón anual de 6.000 euros que entrega Cruelty Free Europe se destina íntegramente a combatir la experimentación con animales.

25 enero 2021

Justo en la fecha de nacimiento, el 13 de enero, de Geoffrey Deckers, muerto el pasado mes de junio, fundador de Een Dier Een Vriend (“Un animal, un amigo”), coordinador de PETA en los Países Bajos y miembro también de Cruelty Free Europe, se hizo pública la dotación de 6.000 euros en su honor para combatir las prácticas crueles a que se someten miles de animales todavía en los laboratorios europeos. Geoffrey dedicó su vida a ese propósito, al trabajo cooperativo y a la difusión entre la población. Buscando esos valores, la coalición europea de la cual ONG ADDA forma parte destina ahora un pedacito de sus fondos a la joven organización Eco Veg Animals, de Bosnia Herzegovina.

Esa entidad, con sede en Sarajevo, es miembro también de Cruelty Free Europe desde su reciente fundación en el año 2019. Ha asistido y compartido las dos últimas reuniones de este lobby con nosotros, y ha puesto ya de manifiesto en reiteradas ocasiones su insistencia sobretodo en el campo de la educación. Es la primera organización dedicada a la defensa de los animales en el país balcánico, tarea que compagina con la lucha ecologista y con la difusión y el avance hacia un modelo ambiental integral y respetuoso. Un modelo que debe permitir la óptima conservación de los hábitats naturales y con ello aportar un beneficio evidente, sin distinción alguna y por igual, a humanos y animales. Focaliza actualmente su trabajo en tres campos: la oposición al uso de animales para diferentes necesidades humanas (ganadería intensiva o industria de la piel), la organización de la feria de difusión vegana Vegan Fest, que ha llegado ya también a otras ciudades españolas y europeas, y la presión para la reducción del uso de animales en experimentación.

Eco Veg Animals invertirá el dinero de este primer premio a su campaña destinada a acabar con el uso de animales en los grados de enseñanza superiores. De momento, y paso a paso, ha logrado ya sin vuelta atrás la eliminación total de esas prácticas en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Sarajevo. Los objetivos de este año, empujados ahora y respaldados por esta ayuda ilusionante, se centrarán en mirar de perseguir idéntico camino en otras facultades, como las de Medicina o Biología, que todavía hacen sufrir a individuos y a especies con una excusa didáctica un poco paradójica. La organización bosniana dedicará especial énfasis también a la difusión. Esto es, a la comunicación, tanto a empresas como a ciudadanos, de los beneficios de una ciencia más precisa, ética y segura, apartada del modelo tradicional, de inercia insana, que supone la experimentación con animales, que mueren o son torturados todavía por millones hoy en día y a pesar de directivas y consensos, en laboratorios europeos.   

El Premio Geoffrey Deckers, que tiene especial consideración por aquellas entidades que disponen de menos recursos para hacer frente a sus campañas, tendrá un carácter anual y volverá a ser convocado en diciembre de 2021, para hacer público el nuevo ganador nuevamente a día 13 de enero, en este caso ya de 2022.

PARA MÁS REFERENCIAS:

ARTÍCULO LANZAMIENTO PREMIO GEOFFREY DECKERS

Se presenta el premio Geoffrey Deckers que financiará proyectos para poner fin a la experimentación con animales

La iniciativa la lanza Cruelty Free Europe en honor a Geoffrey, fundador de la ONG holandesa Diervriendelijk Nederland, que murió repentinamente en junio de este año.

13 enero 2021

Cruelty Free Europe, el lobby europeo con sede en Bruselas del cual ONG ADDA forma parte, ha puesto en marcha este galardón en homenaje a quien fue uno de sus miembros más activos y con más trayectoria para poner fin a las crueles pruebas a que son sometidos todavía millones de animales en los laboratorios europeos y mundiales. El premio se destina a proyectos que persigan esta finalidad y está pensado especialmente para aquellas organizaciones, grupos o coaliciones del continente que cuentan con un potencial o unos recursos más reducidos.

Geoffrey Deckers fue un decidido activista por la protección y el bienestar de los animales, miembro de la Asociación Holandesa contra la Vivisección, coordinador de PETA en los Paises Bajos y fundador, en 1998 de la organización Een Dier Een Vriend (“Un animal, un amigo”), con sede en Den Haag (La Haya). Entre las múltiples campañas que llevó a cabo, más allá de los límites de la Unión Europea, destaca, sobre todo, el logro que supuso poner fin a la experimentación biomédica con chimpancés en Holanda. Una campaña que acabó, en 2006, con el traslado hacia un santuario de los últimos primates cautivos de laboratorio.

El premio, de carácter anual, tendrá una dotación de 6.000 euros y se entregará cada 13 de enero, para coincidir así con el aniversario de Geoffrey. Se otorgará sólo a aquellos grupos que demuestren un compromiso decidido para poner fin a la experimentación con animales y tendrá en cuenta especialmente los proyectos que permitan avanzar, de manera clara y eficaz, hacia esos objetivos.

MICHELLE THEW, responsable ejecutiva de Cruelty Free Europe: “Un fuerte compromiso con la unión destacó en Geoffrey. Se relacionó de manera natural con grupos animalistas y defensores de la protección de los animales en todo el mundo, y estuvo siempre presente para dar respaldo y animar a todo aquel que apostara para la consecución de ese objetivo. El Premio Geoffrey Deckers es nuestra manera de honorar y continuar con el espíritu de divulgación y colaboración que él siempre tuvo”.

ADRIE VAN STEIJN, Presidenta de Diervriendelijk Nederland: “Con este premio que hace honor a todo lo que Geoffrey hizo por los animales, su pérdida resulta un poco más llevadera; se nos fue de repente, era demasiado joven. Tenía todavía muchas tareas pendientes para asegurar una mejor vida a los animales, libre de sufrimientos. Con este galardón, otros compañeros podrán continuar aquello que él no pudo terminar”.  


INFORMACIÓN:

Para obtener más información sobre la iniciativa podéis poneros en contacto con Cruelty Free Europe, mandando un correo electrónico a info@crueltyfreeeurope.org.


CRITERIOS DE ELECCIÓN:

La organización que opte al premio debe:

  • Tener su sede en el continente europeo.
  • Estar comprometida a acabar con la experimentación con animales .
  • Ser una organización no violenta.
  • Disponer de unos ingresos anuales inferiores a los 100.000 euros.
  • Se darán premios a proyectos relacionados con la finalización de los tests en animales.
  • Puede ser una campaña pública, o bien actividades de formación, divulgación o coordinación.
  • Las organizaciones se podrán beneficiar más de una vez.
  •  Los miembros asociados de Cruelty Free Europe también pueden optar al premio. 

Los grupos interesados deberán detallar por escrito:

  • Su constitución y funcionamiento, confirmando que se ajusta a los criterios anteriores.
  • Lo que hacen actualmente.
  • A qué fin destinarán los fondos.

España: continúan las pruebas de pirógenos y aumentan los daños severos en los experimentos con animales.

14 diciembre 2020

El Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación hace públicos los datos anuales a que obliga la Directiva Europea sobre la protección de los animales utilizados para fines científicos (DIRECTIVA 2010/63/UE), una orden transpuesta a nivel estatal mediante el Real Decreto (53/2013).

A pesar de las repetidas evidencias, a pesar de la insistencia y a pesar de las constantes peticiones, el estado español sigue realizando pruebas, con el mismo número y volumen, en todo tipo de animales. La cifra total de usos en experimentación, correspondientes al año 2019, es de 817.742 tests realizados. Eso significa una escasa disminución de 18.354 experimentos con respecto a 2018. Reducción engañosa puesto que, sin saber exactamente el motivo, Castilla y León ha dejado de informar, de al menos la mitad de las pruebas realizadas. Significa que en el caso de incluir esta información se igualarían, o superarían, las estadísticas del ejercicio anterior. Es la conclusión que se extrae del Informe sobre usos de animales en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia en 2019, hecho público a principios de diciembre de 2020 por el Ministerio.

Se destaca especialmente un dato grave; aumentan los tests de pirógenos, lo que significa, la inducción de productos (patógenos o materiales) para comprobar si estos provocan o no una reacción febril en el organismo. En 2018, estas pruebas realizadas mayoritariamente con conejos llegaron a las 8.802 y en 2019 fueron 8.827. El incremento es pequeño (25 más) pero los números resaltan de manera especial cuando se ve que la cifra significa casi un cuarto del total de los tests contabilizados para el mismo período en la Unión Europea (35.172). Todo ello, a pesar del foco específico que recientemente han puesto los lobbys de presión continental en el asunto, porque los experimentos de pirogenicidad pueden ya realizarse de manera más que validada en métodos alternativos, como son, por ejemplo, los modelos de células humanas cultivadas in vitro. No usar alternativas validadas contradice, en consecuencia, la legislación europea y el reglamento español que la transpone, publicado en el año 2013.    

Prueba de pirogenicidad: Los conejos permanecen inmovilizados durante horas,  inyectándoles la sustancia de prueba en la vena de sus orejas y comprobando  su temperatura a través de las sondas que les introducen profundamente en el recto. (foto iStock)

Otro punto a considerar es el daño que los diferentes experimentos infringen a los animales. La norma divide esta catalogación en 3 grados distintos: “leves”,  “moderados”, o “severos”, y añade también la categoría “sin recuperación” que hace referencia a la muerte definitiva y que se produce, en gran parte, en pruebas tóxicas como pueden serlo los dramáticos experimentos de letalidad realizados con Toxina Botulínica (Test L50 de Botox). Es cierto que las pruebas de toxicidad totales presentan un ligero descenso (de 103.087 en 2018 a 97.536 en 2019), pero el total de casos graves se acrecienta. Mientras bajan las afecciones leves y moderadas, la cifra de casos severos se eleva de 52.818 a 60.162, y la tasa de no supervivencia, “sin recuperación”, alcanza los 55.091 casos, por los 38.163 del año 2018.

Hay que destacar, también, que los experimentos relacionados con la investigación básica (comportamiento, fisiología, etc.) descienden ligeramente (de 395.708 a 373.108) mientras que aquellos destinados a investigación aplicada (enfermedades concretas, tratamientos, etc.) presentan un notable incremento (218.568 en 2018 y 282.744 en 2019). A pesar de que el informe asegura que en la mayoría de los casos el sufrimiento de los animales no pasa de moderado, los experimentos dedicados a investigación oncológica o al tratamiento de enfermedades respiratorias son susceptibles de originar más angustia y dolor que aquellos que buscan sólo dirimir aspectos biológicos o de comportamiento. Es remarcable en este último apartado, el aumento exponencial de pruebas que se derivan de la necesidad de negocio de las explotaciones industriales ganaderas o de acuicultura. Hay dos marcadores que evidencian otro perjuicio a los ya dañinos efectos contaminantes y de respeto hacia los animales que conllevan las explotaciones intensivas. El primero, el número de tests destinados al comportamiento, etología o biología animal en granjas que utilizan mayormente, pollos de engorde, gallinas ponedoras, conejos y peces, que pasó de los 89.654 en 2018 a los 90.094 en 2019. Asimismo, las pruebas para comprobar el “bienestar animal” en recintos de cría intensiva se multiplicaron por 10: de las 5.186 realizadas en 2018 se pasó a las 54.316 del pasado ejercicio.

En cuanto a las especies, cabe resaltar que baja ligeramente el número de mamíferos involucrados en experimentos (especialmente roedores, cerdos, conejos, vacas y primates)  y que sube en especial la cifra de peces, cefalópodos, anfibios, réptiles y aves de corral utilizados. Preocupantes son también las cifras de procedencia de dichos animales torturados aún en pleno siglo XXI a pesar de la evidencia científica reiterada y de los métodos alternativos validados existentes. Durante el último ejercicio, en este sentido, aumentaron en 15.178 los animales procedentes de establecimientos no registrados. Y lo hicieron de 3 a 328 los nacidos en recintos de fuera de la Unión Europea, que quedan habitualmente regulados por legislaciones mucho menos exigentes.

Hay que especificar que los datos del informe, que habrá que comparar ahora con los equivalentes publicados de otros países europeos, se basan en el número total de experimentos y no en el número total de animales utilizados. Significa que existen animales que repiten y que se contabilizan como “reutilizados”, aunque no se especifica el número de veces que lo han sido, por lo cual es imposible hacer el cálculo total de individuos involucrados. Recalcar que sigue sin haber constancia alguna de inversión por parte del estado español, para investigar e incentivar los métodos alternativos.

La rapidez en las vacunas contra el COVID-19 no ha sido por experimentar con animales

Los innecesarios tests en animales no aumentan la seguridad de una vacuna.

26/11/2020 Aerzte Gegen Tierversuche

La ONG alemana Aerzte Gegen Tierversuche / Doctors Against Animal Experiments, miembro de la Coalición Europea ECEAE de la cual también forma parte ONG ADDA en España, constata una vez más en un reciente artículo, la nula necesidad de experimentar con animales para probar la eficacia de un medicamento o, en este caso, una vacuna. Refieren en su texto como la industria de la investigación se ha centrado en insistir en los últimos meses que las pruebas en animales han sido decisivas para el supuesto éxito en la consecución de las vacunas contra la COVID-19. Cuando de hecho, la realidad, ha sido la contraria: el rápido desarrollo de estas vacunas ha evidenciado lo ineficaces e innecesarios que resultan los tests en animales. La organización con sede en Colonia, fundada en 1979, hace un nuevo llamamiento a hacer un giro hacia una ciencia y una tecnología más humana y libre de maltratos. El objetivo básico es ver, en un futuro no lejano, como importantes vacunas y medicamentos pueden ser desarrollados de manera más rápida, segura y fiable.

A lo largo de las últimas semanas, tres de las empresas que han lanzado su proyecto de vacuna contra el virus SARS-CoV-2 anunciaron el éxito de los estudios que han llevado a cabo y que han involucrado a miles de personas. Muchos expertos advirtieron, no obstante, que convendría rebajar el optimismo, puesto que los resultados sólo son preliminares y los datos científicos todavía deben publicarse. Esto no ha impedido que algunos defensores de las pruebas con animales hayan atribuido ese esperado éxito a tales experimentos. Un examen detallado de la situación deja claro, sin embargo, que los tests en animales no han contribuido, para nada, ni en el desarrollo ni tampoco en la mejora de la supuesta eficacia de dichas vacunas.      

Es un requisito legal testar, prácticamente, todos los medicamentos y vacunas en animales antes de poder ser trasladadas y probadas en humanos. No obstante, y puesto que esos experimentos resultan demasiado largos, y que la experiencia demostró que son poco fiables también para la actual crisis del COVID-19, muchos tests en animales se acortaron, se obviaron o se realizaron simultáneamente a las pruebas con humanos. “Las vacunas candidatas de la compañía farmacéutica alemana BioNTech y las de la corporación norteamericana Moderna sólo se probaron en monos después de haber sido aplicadas a centenares de personas. BioNTech inyectó sus cuatro modelos de vacuna en humanos, y a partir de los datos derivados del estudio, se decantó por una de ellas, la que ahora es ya publicitada. Esto significa que los resultados de los experimentos con los primates simplemente carecían de valor”, explica la doctora Dilyana Filipova, científica de Doctors Against Animal Experiments. Esas vacunas fueron probadas en ratones justo antes de ser testadas en personas por primera vez sólo por el mero hecho de obtener los requisitos legales pertinentes. Fue un simple trámite, ya que es absolutamente imposible asegurar ninguna fiabilidad ni prevención con esas pruebas, porque los ratones no se infectan de manera natural con el virus SARS-Cov-2. “El hecho de haber realizado experimentos con animales por causa de leyes obsoletas no supone prueba alguna de su presunta indispensabilidad y necesidad”, añade la bióloga.

No representa ninguna sorpresa que no se haya dado prioridad a las pruebas con animales en la investigación de la COVID-19, porque ya se sabe que aproximadamente el 95% de todos los medicamentos que resultan eficaces en los animales, fallan luego cuando son administrados a los seres humanos. Además, y hasta donde hoy en día alcanzamos a saber, no existe ninguna otra especie animal que desarrolle los mismos síntomas complejos que provoca el virus SARS-CoV-2 en los humanos. “A pesar de la terrible afirmación de algunos defensores de los experimentos con animales diciendo que una vacuna no sería posible sin servirse de ellos, lo cierto es que el avance tan veloz en el desarrollo de remedios tan distintos sólo ha sido posible porque esas pruebas se han saltado en muchos casos”, explica Filipova. La necesidad del desarrollo de métodos de investigación más precisos, humanos y libres de torturas está creciendo en todo el mundo. Ahora mismo, por ejemplo, 10 mini-órganos humanos, llamados organoides, o tejidos, pueden ser infectados por el virus SARS-CoV-2 y proveer importante información sobre las interacciones que provoca el patógeno en el organismo de una persona. En Estados Unidos recientemente se lanzó un programa para probar vacunas utilizando chips de multi-órganos. O también por otro lado, complejos modelos informáticos son ya utilizados para analizar la efectividad de medicinas o vacunas. “Esos modelos han proporcionado nuevos conocimientos importantes acerca del Coronavirus. El desarrollo y obtención de las tan celebradas vacunas es posible sólo gracias a esa metodología alternativa y a los datos obtenidos de pacientes”, constata Filipova.

En Alemania, menos del 1% del presupuesto público se invierte ahora mismo en esos métodos fiables y modernos. El resto, un 99%, se sigue desperdiciando con experimentos que involucran animales. Filipova es categórica: “Exigimos que se redistribuya la financiación y que se reconozcan legalmente esas tecnologías alternativas como métodos de prueba en el desarrollo de medicamentos, en lugar de experimentos obsoletos con los animales. Esa es la única manera de poder desarrollar remedios y vacunas eficaces y seguras, de un modo más rápido y fiable.”

Carta abierta de Ong ADDA y varios lobbys europeos a la UE para defender la prohibición de las pruebas con animales

2 de diciembre

Cruelty Free Europe, grupo de presión contra la experimentación con animales del que forma parte ONG ADDA, la organización internacional PETA y más de 450 marcas y empresas libres de crueldad que trabajan hacia el cambio normativo, incluidas Dove, Simple o The Body Shop, entre otras, han enviado una carta abierta al Parlamento Europeo, a la Comisión Europea y al Consejo de Europa. El objetivo es defender las prohibiciones de pruebas y de comercio con animales incluidas en el vigente Reglamento de Cosméticos de la UE. Un reglamento que, con la última modificación de 2013, establecía un precedente ejemplar para garantizar la seguridad de sus productos sin tener que someter a los animales a pruebas crueles. Ahora esta legislación lograda con un amplio consenso está en peligro por los recientes pronunciamientos de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), que abre la puerta a probar, también en animales, todos aquellos ingredientes presentes en los cosméticos que puedan suponer un cierto riesgo por la seguridad de empleados y de consumidores.

La carta reprocha a la Comisión Europea y a la Agencia Europea de Productos Químicos de haberse desvirtuado la normativa establecida, con la única excusa de garantizar las estrictas medidas de seguridad del Reglamento de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de productos Químicos (REACH). Un registro de auditoría que deben seguir todos los fabricantes por motivos de prevención, y que hasta ahora prohibía, en el caso de los cosméticos, las pruebas con animales. Unos experimentos que ahora pueden volver a sufrir miles de ratas y conejos, también aquellos animales gestantes, condenados a alimentarse por fuerza con un ingrediente cosmético antes de ser asesinados y diseccionados.

«La prueba de productos de belleza y sus ingredientes en animales es fea y punto», dice la doctora Julia Baines, responsable de políticas científicas de PETA. «PETA une esfuerzos con empresas compasivas para exigir un enfoque amable de las pruebas cosméticas no condene la vida de animales sensibles y que implique sólo tests alternativos, tal como exige la ley«.

La directora de Asuntos Públicos de Cruelty Free Europe, Kerry Postlewhite asegura que: «Los ciudadanos europeos y sus representantes en el Parlamento Europeo lucharon duramente por estas prohibiciones, que han sido un modelo para muchos otros mercados. Hay que mantener pues lo que estaba previsto para evitar el sufrimiento innecesario de animales en pruebas de cosméticos «.

La carta constata también como el mundo se aleja progresivamente de la experimentación con animales. En 2018, el Parlamento Europeo pidió la prohibición mundial de este tipo de tests en cosméticos para el año 2023. Por otra parte, en una reciente encuesta europea de ámbito global, un 84% de los encuestados dijo que no compraría ningún producto cosmético si supiera que se había probado previamente en animales.

La carta, a la que apoyan también organizaciones de peso como Eurogroup for Animals o Humane Society International, se reproduce íntegramente en el documento adjunto.

Ong ADDA, decana en España en la Defensa de los Animales, fundada en 1976 y que desde sus inicios ha estado trabajando intensamente, durante años, con los grupos europeos hasta el logro del fin de los experimentos en los productos cosméticos, considera un atraso intolerable y vergonzoso esta tentativa por parte de la industria química.

Leer carta

Declaración conjunta contra la experimentación con animales en ingredientes cosméticos.

24 noviembre 2020

Cinco organizaciones europeas que luchan contra la experimentación animal (Cruelty Free Europe, European Coalition to End Animal Experiments, Eurogroup for Animals, The Humane Society International Europe i PETA UK) han firmado la declaración que adjuntamos para instar a la Unión Europea a cumplir el Reglamento sobre Cosméticos 1223/2009/CE. Una regulación que entró en vigor con diferentes modificaciones entre 2004 y 2013 y que prohibía expresamente la fabricación y la comercialización en Europa de cualquier producto de la industria cosmética o ingrediente integrante que hubiera sido testado en animales.

Pues bien,  la nueva Estrategia de Químicos para la Sostenibilidad, aprobada el pasado 14 de octubre por la Agencia Química Europea (ECHA), así como distintos posicionamientos recientes de la Comisión, han desviado el rumbo inicial y han puesto ahora en seria duda ese pacto ampliamente consensuado que en 2018 Bruselas proponía como ejemplo a seguir a nivel mundial. Con la excusa de la seguridad y la salvaguarda humana, la nueva hoja de ruta enmarcada dentro del REACH (el Reglamento de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias químicas) abre de nuevo la puerta a las pruebas crueles con animales. Justifica con esa excusa etérea de un mayor bienestar común su necesidad, y no sólo en productos químicos o de otros ámbitos, sino también en ingredientes utilizados de manera exclusiva en productos cosméticos. Textualmente asegura que estos podrán ser testados igualmente en animales cuando no se garantice una seguridad total durante su proceso de manipulación por parte de los empleados de las fábricas.

A la espera de otras acciones reivindicativas próximas, la declaración ya se ha hecho llegar a los diputados que forman parte de la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo.

Clicando a continuación se puede leer el texto de la declaración:

Joint statement against the use of animals to test cosmetics ingredients under Reach

Se inician los primeros proyectos con SARS-CoV-2 en miniórganos humanos diseñados en el laboratorio

04 Noviembre 2020

En investigación, para obtener resultados aplicables a los seres humanos, es necesario que los modelos usados sean lo más similar posible a nosotros. Ahora, investigadores de IrsiCaixa –centro impulsado conjuntamente por la Fundación «la Caixa» y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya– y el Instituto de Biología Evolutiva (IBE) –un centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)– inician un proyecto con organoides de pulmón y cerebro, miniórganos diseñados en el laboratorio, que permitirán simular una infección por el SARS-CoV-2 lo más real posible. El estudio se llevará a cabo con virus SARS-CoV-2 obtenidos directamente de pacientes, una alternativa que substituye a los virus artificiales –modificados para evitar su replicación– ampliamente usados en el laboratorio y que refleja mejor la realidad de la infección.

Esta estrategia es posible gracias a las instalaciones del CMCiB –centro del IGTP–, que cuenta con unas instalaciones de nivel de contención biológica 3 (NCB3), que recientemente ha adecuado para equipar y ofrecer las estrictas condiciones de bioseguridad complementarias para trabajar con SARS-CoV-2 de pacientes. Esto posiciona al CMCiB como el segundo centro de Cataluña donde se trabaja con “virus reales” de SARS-CoV-2 y es un servicio valioso que permite iniciar nuevos proyectos en el Campus Can Ruti encarados a buscar diagnósticos y tratamientos contra la COVID-19. El objetivo final es estudiar cómo este virus afecta a los órganos humanos y la efectividad de varios fármacos para frenar la infección. Esto se podrá llevar a la práctica gracias al uso de Inteligencia Artificial (IA), que permitirá determinar el grado de afectación de los miniórganos para infección y el papel de los fármacos en cada caso.

El SARS-CoV-2 es un virus de transmisión aérea, por eso ha sido necesario adaptar las instalaciones de nivel de bioseguridad a estas particularidades y ofrecer la formación adecuada al personal investigador que venga a desarrollar proyectos, pero era necesario. Ahora, no sólo podemos estudiar mejor cómo se desarrolla la infección real, sino que estamos preparados para trabajar con otros virus similares», explica el director del CMCiB y presidente del Comité de Bioseguridad del IGTP, el Dr. Pere-Joan Cardona. «Disponer de estos recursos en el Campus Can Ruti nos permite realizar proyectos más ambiciosos en el ámbito de las enfermedades infecciosas. El hecho de llevar a cabo el estudio en organoides también hará que los resultados sean lo más similar posible a los que se podrían obtener en humanos, y eso es esencial», añade el investigador ICREA en IrsiCaixa, el Dr. Javier Martínez-Picado. Los organoides, ya utilizados previamente en investigación, son miniórganos con un tamaño de pocos milímetros. En general, estos se generan a partir de células madre que tienen el potencial de formar cualquier órgano humano. En este caso, se convertirán en pulmón y cerebro.

Fuente de información: Canarias Noticias

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Escuchar spot noticia emitida en: El Món a RAC1

España es el tercer país de la UE que más experimenta con animales

23 Octubre 2020

  • Entre 2015 y 2019 se han llevado a cabo más de 9 millones de experimentos con decenas de especies en la Unión Europea
  • Los expertos afirman que los avances en métodos alternativos permitirán terminar con esta práctica tarde o temprano.

“La experimentación con animales va a ir desapareciendo poco a poco”. Drástica y segura, Carmen Méndez, la presidenta y portavoz de la Asociación de Defensa de Derechos Animales (ADDA), vislumbra el final de la práctica más pronto que tarde y “por una razón muy sencilla”, tal y como afirma ella misma al otro lado del teléfono: “Ya no es por la moral ni por acabar con el sufrimiento animal… Es que ni siquiera es un método efectivo”. No obstante, España realizó en 2018 hasta 836.096 experimentos con animales. Son más que los que se contaron en 2017, cuando se llevaron a cabo 725.833, una cifra que le valió el tercer puesto en la lista de los países de la Unión Europea que más lo hacen, solo por detrás de Alemania y Francia, en cuyos laboratorios se producen 1,8 millones.

No se trata, sin embargo, de un podio meritorio o gratificante. El 22 de diciembre de 2010, la Unión Europea emitió una Directiva —la 22/63/2010— en la que alentaba a los países miembros de forma muy reiterada a que dedicasen medios a la búsqueda y la aplicación de “métodos alternativos de experimentación” y aunque entre 2015 y 2017 en la UE se experimentó con animales en más de 9 millones de ocasiones, la presidenta de ADDA celebra que “la situación es mucho mejor ahora que hace veinte o treinta años”. Sobre todo, insiste en que “es natural que progresivamente se vaya reduciendo”, habida cuenta de que se ha demostrado que la experimentación con animales “no es efectiva para poner solución a las enfermedades de los humanos”. Una rata no es un humano de 75 kg, resuelve.

Su postura se ampara en un estudio del grupo alemán Doctors Against Animal Experiments que afirma que “más del 90% de los medicamentos que resultan efectivos en animales fracasan en las fases clínicas posteriores en los humanos”. Tal y como reza el estudio, en muchas ocasiones los medicamentos que sí han funcionado con ratones, perros, vacas o cerdos no son útiles para los humanos porque “simplemente no generan la reacción esperada o provocan efectos secundarios”. Aunque hay países que encabezan la lucha contra esta especie de maltrato animal, Méndez evita señalar a uno en concreto en el que pudiera reflejarse España para avanzar en el cese de la actividad —”lo que hay que hacer es trabajar en la dirección que señala Europa e invertir en I+D+I para hallar métodos alternativos”—. De todos modos, sí elogia el caso de Holanda, un país que se ha comprometido a prohibir, en los próximos años, prácticamente toda experimentación animal.

El futuro pasa por los ‘organoides’

Europa apunta con el dedo a las alternativas que pueden poner solución al sufrimiento animal que provocan dichas prácticas, que todavía en la actualidad son el pan de cada día en industrias como la farmacológica, la médica, la cosmética, la armamentística o la biogenética. Por el momento, el camino que, según los expertos consultados, se descubre como el más prometedor pasa por la creación de una suerte de órganos en miniatura denominados organoides que se generan a partir de células madre. Sustituir los animales por elementos artificiales “no solo sería positivo moralmente”, desliza la portavoz de ADDA, que cree que si fuera simplemente por ayudar a los animales nadie movería un dedo, “sino que también sería más efectivo”. Hasta ahora, continúa, “hemos perdido la oportunidad de poner solución a muchas enfermedades por confiar en un método, el de la experimentación animal, que se ha demostrado erróneo”.

El animal de laboratorio por excelencia

Pero entretanto, mientras los distintos países no dan los pasos definitivos y por mucho que el estado de la cuestión sea el mejor en mucho tiempo, un gran número de ejemplares continúa padeciendo y muriendo en todo el mundo y, en concreto, en España. El 5,13% de los procedimientos que se aplican a los animales, sin ir más lejos, son tan duros que no permiten su recuperación, es decir, que los llevan a la muerte. Un 8,21%, por otra parte, son severos; un 34,97%, moderados y algo más de un 50% son leves. Por situar un poco los datos, algo más del 65% de las pruebas en nuestro país se realizan con ratones, el animal de laboratorio por excelencia, aunque Méndez aclara que se utilizan “muchas más especies”. En el informe que elaboró el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con datos del 2017 aparecen hasta 37, entre ellas los perros, gatos, cerdos, vacas o cabras.

Carmen Méndez no echa las campanas al vuelo, porque “por mucho que hayamos avanzado en estos últimos años”, la experimentación con animales todavía es una realidad. Al Gobierno le pide más recursos destinados a la investigación y a la formación de nuevos investigadores, pero es cierto que una de las cosas que más le preocupan, desliza como colofón, “son los lobbies”, unos grupos de poder que, según afirma, podrían retrasar el cambio.

Fuente de información: INFOLIBRE

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La “Estrategia de Químicos, ECHA”, de la UE, implica hacer ensayos con animales en detrimento del reglamento REACH

La nueva estrategia europea de químicos para la sostenibilidad no recoge ningún compromiso para poner fin a la experimentación con animales.

19 octubre 2020

Es reciente. Vio la luz el pasado 14 de octubre y es la hoja de ruta a seguir en materia de registro, evaluación y comercialización de sustancias químicas dentro de la Unión Europea. La nueva Estrategia de Químicos para la Sostenibilidad (EU Chemicals Strategy for Sustainability) es un acuerdo enmarcado dentro del Plan “Green Deal” adoptado en 2019 y que pretende acabar antes de 2050, por ejemplo, con la emisión de gases de efecto invernadero o con la polución del aire. La estrategia mencionada tiene que llevarla a cabo la ECHA, la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos, que es la que controla la materia desde la entrada en vigor del Reglamento REACH (1907/2006 de 18 de diciembre de 2006). Dicho reglamento establece muy claramente en su artículo 25 la siguiente consideración: “Con el fin de evitar los ensayos con animales, para los fines del presente Reglamento se realizarán ensayos con animales vertebrados sólo como último recurso. También es necesario tomar medidas para limitar la duplicación de otros ensayos”.

Pues bien, en la nueva estrategia no hay mención alguna ni plan concreto para lograr ese objetivo, como así Cruelty Free Europe, lobby europeo que lucha para poner fin a la experimentación con animales, del cual Ong ADDA forma parte, ha venido reclamando con insistencia a los responsables políticos. El nuevo texto sólo menciona que los animales “son aún usados sistemáticamente para hacer pruebas en el campo de la química en Europa”. Y no establece ningún compromiso más allá del genérico:  “fomentar la investigación, las innovaciones digitales y la capacidad de análisis de datos para sustituir los experimentos con animales”.

Los últimos datos de 2018 indican que en Europa, a pesar de las intenciones que claramente exponen los distintos reglamentos en vigor, los animales usados para la experimentación en materia de químicos seguían creciendo. 2,2 millones fueron sometidos en concreto a las torturas que suponen las pruebas para permitir a las empresas inscribir nuevos materiales o mezclas de ellos en el registro oficial REACH.

Katy Taylor, Directora de Ciencia de Cruelty Free Europe, lamenta este nuevo retroceso: “La financiación destinada a alternativas por la Comisión Europea y la ECHA es insignificante y la incorporación formal de nuevos métodos inaceptablemente lenta. Si no se hace nada para fomentar la inversión, la nueva estrategia de químicos comportará, de nuevo, la muerte y el sufrimiento de millones de animales.” Y constata así mismo, el incumplimiento de las expectativas. “Espérabamos que esta, como pilar central del plan de sostenibilidad de la Unión Europea, hubiera sido una estrategia proactiva y ambiciosa para alejarse de la experimentación con animales. Lamentablemente no hay señales de eso”.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, en comparación, sí ha dado, recientemente, un paso adelante del que ahora se aleja Europa. Se trata de la publicación de un nuevo reglamento que permite a los investigadores renunciar a probar productos químicos en la piel de los animales en determinadas circunstancias.